Comparto algunas ideas más sobre la colonialidad en Cuba, un aspecto sobre el que queda mucho por discutir y comprender. Especialmente, sobre cómo domina nuestras subjetividades y relaciones personales, en las que, opino, debemos basar cualquier tipo de revisión para refundar el Estado cubano.
¿Nueva casta? Hijo de Fidel
Castro campeón de golf en Cuba.
Foto: Agencia EFE
Comparto una entrada que publiqué
en Havana Times sobre el tema de la colonialidad en el socialismo real cubano.
Este concepto, que describe desde
una perspectiva integradora la compleja estructura de poder en el
sistema-mundo, está casi ausente del debate activista e intelectual cubano.
Incluso, diría que el debate sobre la persistencia de la colonialidad en el socialismo
tampoco está siendo suficientemente abordado por los y las intelectuales de la
izquierda latinoamericana, a pesar de que autores representativos de "los
primeros nodos de la red decolonial", como Santiago Castro-Gómez, Ramón
Grosfoguel y Walter Mignolo, hayan tratado el tema.
En el libro "La
poscolonialidad explicada a los niños" (2005), Castro-Gómez hace un
análisis muy claro del eurocentrismo de Marx, visión que en encuentra un
complemento importante cuando Grosfoguel (2008), en su artículo "Del imperialismo
de Lenin al Imperio de Hardt y Negri: «fases superiores» del
eurocentrismo", evidencia la continuidad de la colonialidad en el marxismo
durante el siglo XX. Por su parte Mignolo (2003), en su libro "Historias
locales/diseños globales. Colonialidad, conocimiento subalternos y pensamiento
fronterizo", hace una sistematización importante sobre las contradicciones
entre el marxismo y la realidad latinoamericana, dedicando especial atención a
la postura del marxista cubano Roberto Fernández Retamar respecto a la
poscolonialidad.
Respecto a otras relaciones, la
que existe entre colonialidad y socialismo ha recibido una atención casi
marginal (no quiero decir que no exista). En el caso cubano, parece existir
cierta negación a la validez de estas ideas, a juzgar por el sesgo que
identifico en el texto "Colonia y colonialidad más allá del relato"
(2010), de Janet Iglesias Cruz y Javier Gutiérrez Forte, publicado en la
revista cubana Temas, no. 64; que evidencia un limitado conocimiento de todo y
cuanto se ha producido en América Latina desde la perspectiva de la
modernidad/colonialidad.
Sin más, dejo aquí el link a mi
entrada en Havana Times.
Hola:
Muy contento, me complace compartir un artículo que recién publiqué en la revista chilena Polis. En él damos continuidad a la linea de investigación que he ido presentando en trabajos anteriores. Defendemos que los impactos globales de las tendencias de homogenización y
pérdida de identidades en arquitectura, urbanismo y ordenación del territorio sólo serán
superados si se reconocen como parte de la occidentalización del mundo y si se promueve una
actitud decolonial que conduzca a la teoría urbano-arquitectónica hacia la “transmodernidad”
mediante una “ecología de saberes” que incluye a las experiencias marginadas por el
pensamiento moderno. En ese sentido se presenta un enfoque crítico basado en la “colonialidad
territorial”.
Dejo por aquí el link: http://polis.revues.org/9891
Espero sea de interés y sirva para debatir
Saludos
Yafade
Averroes es la figura elegida hoy 14/04/14 para el DOODLE de Google. Una
fecha curiosa para destacar: aniversario 888 del nacimiento de este paradigmático
pensador andalusí. Digo “curioso” por aquello de conmemorar fechas “cerradas” (Google
pudo haber esperado un par de años para conmemorar el 890); y porque números tan
particulares como este suelen tener marcados significados: en la Charada China,
base de la lotería cubana (ilegal desde 1959), los números 8 y 88 significan “muerto”; y en la numerología,
“888” es símbolo de cambio de ciclos. ¡Y curioso que sea 14-4-14!
Imagino que la elección de Google quiere jugar un poco con significados
místicos como esos. En todo caso, con las que caen —la creciente islamofobia,
la insistente justificación de la “barbarie” innata de las culturas indígenas o
africanas— destacar los aportes de este eminente pensador es una acción totalmente
acertada.
La figura de Averroes nos recuerda que la de Edad Media era
un fenómeno regional y provincial europeo. La historia normalmente contada en las
escuelas de todo el mundo como “Historia General de la Humanidad”, nos ha hecho
creer que tras la caída del imperio romano el mundo cayó en un oscurantismo del
que sólo se saldría con el Renacimiento; ¡pero no es así! Tanto al sur, al este
como al oeste de Europa (o lo que hoy conocemos como Europa) estaban dándose
verdaderas “Épocas de Oro”. Los mayas en América, los musulmanes en Al-Ándalus,
los taoístas en China; todos habían alcanzado conocimientos que aun
impresionan, por ejemplo, en campos como
la astronomía y la medicina.
¿Cómo es posible que todos estos “bárbaros supersticiosos”
alcanzaran semejantes avances si -según los científicos contemporáneos– el pensamiento
científico es contrario a toda religión?
Científicos contemporáneos, insisto. Quienes estén familiarizados
con la historia de la ciencia sabrán que el propio René Descartes reconocía, en sus Meditaciones metafísicas en las que se demuestran la existencia de Dios y la inmortalidad del alma (1647), que la posibilidad de
generar conocimientos que presentó en su Discurso del método (1637) no contradecía la existencia
de Dios. Dicho de otro modo, que no hay contradicción entre religiosidad y
cientificidad. En ese sentido, el filósofo y médico Averroes es un
ejemplo, así como incontable cantidad de pensadores –y pensadoras— que
existieron a lo largo y ancho de todo el mundo previo a la institucionalización
de la ciencia en el siglo XIX.
Con la pregunta que lanzo arriba espero motivar a pensar. No
pretendo “iluminar” a nadie con un simple post, tan sólo compartir ideas que dan
vuelta en mi cabeza últimamente. Promover una lectura amplia sobre la historia
de la institucionalización de la ciencia moderna y las profesiones
contemporáneas. Una historia que por lo General no se enseña en las escuelas de
arquitectura (mi profesión), ingenierías, ciencias “duras”, ciencias médicas o
incluso en muchas donde se estudian carreras de ciencias sociales y
humanidades.
Para personas curiosas, enlazo una interesante charla del filósofo argentino-mexicano y latinoamericanista Enrique Dussel.
La praxis arquitectónica,
urbana y territorial que tiene lugar en Cuba desde la década de 1990 parece
desplazarse de los ideales que dieron origen al proyecto socio-territorial
revolucionario iniciado en 1959. La caída de la Unión Soviética podría explicar
por qué los nuevos desarrollos territoriales tuvieron que ponerse desde entonces al servicio
de la economía capitalista global; sin embargo,
lo que se planteó como política transitoria y excepcional se reafirma hoy como
tendencia sin que experimenten otras opciones factibles.
Siendo así, comparto un texto en que quiero mostrar la relación entre la actual situación y la falta
de una
teoría arquitectónica apropiada que sea capaz de recuperar la utopía de mejoramiento
humano yendo más allá de los límites de la teoría arquitectónica marxista
ortodoxa.
En el texto doy continuidad a una serie
de trabajos que han formado parte de mi tesis doctoral, en la que propongo incorporar
a la teoría de la arquitectura los aportes del
pensamiento crítico emergente en América Latina y Europa.
¡Créanme! Quizás lo sabía de antes, pero no lo recuerdo. Me entero hoy que
el 8 de marzo es el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, y no sólo “de
la Mujer”. En Cuba siempre oí hablar “de la Mujer”, sin adjetivos. Allá enseñan
en la escuela, y repiten todos los años en todos los medios de comunicación, que
la proclamación de este día internacional había sido una propuesta de Clara
Zetkin.
Algunas reflexiones sobre este asunto me surgen hoy, leyendo la Wikipedia
(no soy erudito). Por ejemplo: si fueron precisamente mujeres burguesas las responsables de las primeras
reivindicaciones modernas por la igualdad de derechos ante el hombre (ver movimientos
sufragistas); ¿por qué la ONU conmemoró en el 2011 el centenario del Día
Internacional de la Mujer Trabajadora, que parece reconocer a la mujer de la
clase obrera y no a las mujeres burguesas? ¿Merecen reconocimiento las obreras,
y las otras no?
Otras preguntas son más polémicas: ¿Merecen reconocimiento una mujer
burguesa blanca y otra mujer obrera blanca, que consideran oprimida a una mujer
musulmana que desea usar velo? ¿Merece reconocimiento una mujer blanca que
es racista hacia un hombre obrero negro; incluso cuando ella sea oprimida por
un hombre blanco?
No daré mis respuestas. Sólo recalcar que la discriminación por género y la discriminación por clase, son sólo aristas de un sistema
mundo que moderno/colonial, capitalista/patriarcal europeo/euro-norteamericano
céntrico y judeo/cristiano céntrico;
todo ello al mismo tiempo (como explica Ramón Grosfoguel en varios textos). Pensar
la emancipación de la mujer deber ser, por tanto, pensar en todos esas aristas al
mismo tiempo.